Descubrir lo que

te apasiona y no vivir en el intento

 

Por: Laura Maya Gómez

“¿Cuál es tu propósito en esta vida?” tengo que confesar que la pregunta cada vez que la escucho o me la hacen, me revuelve el estómago. Me parece una pregunta “violenta” y les voy a decir porque me parece así. 

De un tiempo para acá parece que el propósito se volvió algo indispensable en la vida, tanto como la cédula. Veo a muchas personas sobre todo en redes sociales defendiendo su propósito a todo el mundo y eso los hace ver como si ya tuvieran la vida resuelta. Por eso pienso que es “violento” preguntarle el propósito a las personas, porque, ¿Quién podría tener la vida resuelta? Si está bien equivocarse y de cuando en cuando volver a empezar a caminar en otro sentido!

 

A mi me genera muchas preguntas tener el propósito definido. Veo que los propósitos son verbos cada vez más fáciles de implementar en la vida y que son, según mi entender, algo intrínseco del ser humano. Ayudar, enseñar, acompañar… para mi tiene todo el sentido que cada uno como persona tenga estos propósitos en su vida y que los aplique en todo contexto. 

Por eso dejé una vez de “buscar mi propósito” y no por que no creyera que lo tuviera, sino porque creía que esa no debía ser la definición de las acciones que debía hacer en mi vida.

Les voy a contar un pequeño resumen de mi vida profesional: soy comunicadora social y trabajé por muchos años en empresa. Nunca vi el emprendimiento como una opción. Siempre dije que no era para mi. Sin embargo trabajando en empresa tampoco me sentía cómoda, era un ambiente muchas veces hostil y mi personalidad no encajaba. He aprendido a vivir con la desmotivación en mis trabajos y entendí que esa desmotivación nacía en mí y no en los lugares donde laboraba.

Por cosas de la vida llegué al mundo del emprendimiento y sin quererlo me fui enganchando, luchaba cada vez más con la idea de ser emprendedora pero me dejé llevar. Emprender tampoco es mi propósito, siento que he tenido que encontrar algo que simplemente ME HAGA FELIZ. 

Ahí empecé a encontrarle sentido al propósito y empezaré a llamarlo pasión. ¿Están de acuerdo conmigo que debería llamarle pasión? y es que la pasión definida es algo que te mueve desde adentro, una emoción intensa por algo. Siento que es mucho más bonito.

Y cómo descubres algo que te apasiona y que sea fácil vivir de ello? por aquí empieza a intervenir en el emprendimiento. He visto muchas historias de emprendedoras que empiezan con una pasión: a mi me encantaba pintar. Se me iban las horas maquillando a alguien. Me encantaban las flores… Y así muchas historias que comenzaban con un deseo, con algo que las transportara y les diera una visión diferente de la vida. El emprendimiento unido a la pasión cambia muchas vidas.

Si eres de las personas que no sabe cuál es su pasión ni por dónde empezar como yo, no te preocupes, es algo muy normal y pasa muy a menudo. El primer consejo es no escuchar a aquellos que te hagan sentir mal por no haberla encontrado y concentrarse en uno mismo.

Está bien intentar buscar lo que te apasiona, pero no te quedes viviendo en el intento. En algún punto de tu vida la verás llegar y podrás hacer lo que te gusta y por añadidura llegará el dinero. Ese es otro capítulo.

Te dejo una frase que cambió mi manera de ver las cosas, porque aprendí a caminar a mi tiempo: “tú no viniste a este mundo a competir, viniste a vivir tu vida a cumplir tus sueños y a ser feliz”.

 

 

0
Abrir chat