Al fondo, a

la derecha…

Por: María Isabel Merizalde

Hoy estoy muy feliz de poder escribir para ustedes, pues este es mi primer artículo para este blog al que quise llamar “Al fondo a la derecha”, pues pienso que, aunque muchas veces vivamos dificultades en la vida, siempre encontraremos el camino correcto. ¡Solo es que “fluyamos” para que la vida nos lo vaya mostrando… Aunque también es fundamental empoderarnos y “centrarnos” para lograrlo.

Para empezar lo primero que quiero contarles, es que soy feminista. Siempre lo fui, creo que desde que nací, pero no lo sabía aunque si lo “ejercía en todos los escenarios de mi vida”… Mi infancia fue muy marcada por el machismo y la inequidad de género. Mi padre, que aún vive, era un hombre muy machista y pienso que esto fue lo que, desde pequeña, me motivó a ir en contra de esto y a manifestar siempre que no estaba de acuerdo con estos comportamientos que veía en mi casa como que siempre mi mamá era la que tenía que servirle, hacerle la comida cuando no estaba la empleada, llevarle el vaso de agua, etc. Ya él ha cambiado y eso lo valoro demasiado, es un ser muy valioso, excelente papá y no lo juzgo ahora pues así lo educaron y es algo “normal” en nuestra cultura y está en nuestras manos trabajar para mejorar esta condición. ¡Es una labor que tenemos tanto los hombres como las mujeres!

 

Muchas personas no entienden aún lo que es el feminismo y cuando uno dice con toda la determinación que lo es, lo miran a uno mal o les molesta, y no solo es a los hombres, también a algunas mujeres, algo que me impacta sobremanera pero sé que es por el mismo desconocimiento del tema: ser feminista no significa que pensemos que las mujeres merecemos derechos especiales; significa que sabemos que merecemos los mismos derechos y oportunidades. Defender la igualdad no implica menospreciar o juzgar a los hombres. El feminismo no habla de superioridad, ni discrimina al otro género, simplemente combate las desigualdades que sufrimos las mujeres por el solo hecho de serlo. No se lucha por ser “más”, se lucha por ser igual.

 En este contexto, no todos los hombres son machistas, pero lo es el sistema y es complicado escapar de él. Ellos también sufren suposiciones y expectativas basadas en su género que les condiciona a vivir y a actuar de cierta manera, pero no es comparable con lo que nos toca vivir a nosotras. Las mujeres estamos cansadas de ser juzgadas y criticadas por la manera en que nos vestimos o comportamos. Por la forma en la que hablamos o trabajamos. Cansadas de que nuestra palabra valga menos o nada, cansadas de la desigualdad, de recibir salarios y oportunidades de trabajo más bajas, de trabajar más y recibir menos. Estamos hartas de empleos informales y precarios, de los “techos de cristal”, de tener que demostrar a cada instante nuestra capacidad, nuestras habilidades, nuestra seguridad.

No es suficiente identificar e inculcar las capacidades y competencias «correctas», pertenecemos a un “vacío social lleno de BARRERAS INVISIBLES”. El contexto debe apoyar la motivación de una mujer para ser líder y también aumentar la probabilidad de que otros reconozcan y apoyen su esfuerzo. En estos últimos 13 años he capacitado a más de 5.000 mujeres que trabajan principalmente en grandes empresas y/o que son emprendedoras, y lo que pretendo con esto, es generar consciencia y darles herramientas para que las mujeres adquieran un sentido de sí mismas como líderes, que saquen adelante sus sueños y que finalmente tengan éxito. También para generar ecosistemas corporativos en donde predomine la equidad de género.

Uno puede ser líder sin importar el cargo que tenga o el papel que ejerce en su círculo social, lo importante es iniciar un verdadero proceso de autoconocimiento, de revisar cómo esta mi autoestima como mujer, autoevaluarme para “sentir” cómo me muevo en mi vida personal y profesional para “hacerme cargo de mi misma”. Lo primero para lograrlo, es salirse de la zona de confort y entrar en una verdadera interiorización de nuestras fortalezas y debilidades, asumir que podemos lograr lo que nos proponemos como MUJERES EMPODERADAS y experimentar comportamientos y nuevas maneras de ejercer nuestro liderazgo. Para terminar, te invito a que tu misma, respondas lo siguiente con mucha sinceridad y valentía: ¿Ya te estas haciendo cargo de ti misma? Si no es así, ¿para cuando vas a dejarlo? ¡Es hora de hacerlo y sacar adelante tus proyectos con toda tu fuerza y determinación!

Les mando un abrazo desde la sororidad y el apoyo entre nosotras las mujeres!

 

CONSULTORA EMOCIONAL
YouTube/MariaMerizalde

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